Comenzamos el día visitando el Albergue del Cabildo de Fuerteventura en Tefía, donde se hospedaban personas con discapacidad de la asociación Frater. Hemos intentado que todos ellos pasaran un rato diferente y, sobre todo, muy agradable y divertido.
Nuestro objetivo era hacerles olvidar la rutina del día a día. Por ello, los hemos llevado por un pequeño recorrido alrededor de las instalaciones en unas sillas adaptadas de senderismo. Además de esta actividad, hemos hecho otras como cantar y conversar con ellos, que ha sido lo que más nos ha gustado. Nos han contado sus historias, su forma de ver la vida y nos han regalado en todo momento, con tan solo un “hola ¿qué tal?” sus sinceras sonrisas, lo que nos ha recordado lo importante que es la entereza y el positivismo en cualquier momento de la vida. Definitivamente, hoy nos han dado una gran lección de vida.
Después de que el Consejero de Bienestar Social y Juventud, Víctor Alonso, nos felicitara por nuestra ayuda, fuimos a Playa Chica, una playa preparada con sillas anfibio para ayudarlos a entrar al agua y pasar un buen rato dándose un chapuzón. Se lo pasaron en grande con nosotros, nadando y compartiendo momentos de juegos.
Nos llevamos una gran sorpresa al enterarnos de que comeríamos todos juntos. Comimos una riquísima “ropa vieja” como agradecimiento inesperado a nuestra labor. El cierre perfecto estuvo lleno de abrazos y besos. Un día con personas que han sido capaces de dar más de lo que hubiéramos podido imaginar.
Un día sobre ruedas
