Décimo día, y nos toca despedirnos de Fuerteventura, pero antes de partir hacia Lanzarote, la anterior isla nos brinda un último regalo: un bello amanecer en la playa de Corralejo. Como despedida de esta bonita isla, una caminata bordeando la playa hacia el puerto, donde, tras unas merecidas horas de paisano, nuestro barco está listo para partir hacia tierras conejeras. Atrás queda Fuerteventura, atrás quedan recuerdos y las historias de sus gentes; ante nosotros, una nueva isla que nos dará nuevas páginas en blanco para seguir relatando este mágico viaje transformador.
Al llegar nos llama la atención el cambio paisajístico, mucho más volcánico que el anterior. También nos enfrentamos a nuestro primer problema no programado, una avería en nuestra preciada guagua. Gracias al rápido trabajo de los coordinadores, el problema se resolvió sin más sobresaltos, y como recompensa final, un bañito en Arrecife.
Llega la noche y descubrimos nuestra nueva morada: un auténtico terrero de lucha. Y como broche final a este ajetreado día, el cantautor Jesús Garriga nos emocionó con una canción en acústico, que nos dio alas para imaginar y soñar con los días venideros en esta nueva etapa rutera.
Un hasta pronto y un ¡hola Lanzarote!
