Un sendero sobre ruedas

Tras unos días un tanto especiales, hoy hemos vuelto a tener un amanecer al más puro estilo rutero. Después de activar el cuerpo a ritmo de bachata y merengue, ya estábamos listos para afrontar la vigésimo tercera jornada de viaje.
Comenzamos con un taller autogestionado por nuestra compañera Saioa sobre las técnicas básicas para hacer un buen autorretrato. Más tarde, antes de que el sol comenzara a apretar, Víctor y Jesús nos presentaban In Corpore Sano. Se trata de una asociación herreña dedicada a organizar y participar en diferentes deportes de montaña. Gracias a ellos, hoy hemos podido conocer de primera mano cómo funcionan las sillas joelette para senderos adaptados. Estos vehículos están diseñados para que personas con alguna discapacidad motora puedan vivir el encanto de un sendero de montaña. Durante más de tres horas y nueve kilómetros, disfrutamos junto a Juan y Sergio de esta actividad.
Ya por la tarde, nos permitimos unos momentos más familiares. Pusimos en práctica los métodos para hacer autorretratos que Saioa nos enseñó, aprendimos técnicas para hablar en público con Javi y Carlos y, para acabar, nos marchamos a las calas de Tacorón a despedir el día.
Escribo esto sentado en una roca que no para de ser golpeada por el oleaje. En la lejanía, escuho la dulce melodía de una guitarra que se funde con el cantar de un rutero. Mientras tanto, el sol se esconde lentamenete en el horizonte, asombrado por la alegría y felicidad que cada uno de nosotros desprende.

Deja un comentario