Una vez más amanecimos a las 6:00. El representate de día, José, nos animó a quitarnos las legañas de los ojos e ir hacia la actividad de buenos días dirigida por Kike y Manu. Consistió en bailar breakdance para entrenarnos como futuros ru7eros raperos, aunque hay que admitir que nos falta más entrenamiento porque el flow no fluía por nuestro cuerpo.
Desayunamos y con la misma fuimos hacia la plaza de Fasnia para empezar el reto creativo Blue BBVA de fotografía, que consistía en plasmar la esencia de Fasnia en una foto.
Justo después fuimos a una charla sobre especies invasoras centrándonos en el rabo de gato, y posteriormente pudimos actuar en un espacio para eleminarla. Acudimos al Barranco de La Linde, nos dividmos en varios grupos y cogimos todo el rabo de gato que pudimos, siempre teniendo cuidado de que no se esparcieran las semillas. Cuando terminamos empezó a llover, parecía como si el cielo llorara de alegría por haber ayudado a la flora canaria.
Cuando empezamos a subir para salir del barranco nos cargamos las herramientas que nos habían prestado al hombro y subimos en fila india cantando la canción de «Ai-ho» de los enanitos de Blancanieves.
Volvimos al alojamiento y nos hicimos una buena comida para ir calentando los cuerpos para los talleres autogestionados que venían a continuación. Hubo 3 talleres, Cris nos enseñó léxico canario, algunas palabras ni los canarios las sabiamos. Rita, Claudia y Bárbara nos eneseñaron algunos ritmos de percusión corporal. Eileen y Sara dinamizaron un taller de mindfulness, cuyo objetivo era mantener la mente en el presente, no distraernos con el pasado ni con el futuro, como dice el maestro de Kung Fu Panda: «El pasado es historia, el futuro es un misterio, y el ahora es un regalo, por eso se le llama presente», y de esa forma estar seguros de disfrutar de la experiencia y la transformación de Ru7a.
La última actividad del día consistió en ir al municipio de Tacoronte, que es mucho más verde que Fasnia, aprovechamos e hicimos un sendero en la laurisilva. Fue una pequeña caminata bastante relajante, ya que estábamos rodeados de vegetación y de árboles muy grandes que aportaban un cambio a lo visto hasta ahora en el viaje. Una vez acabamos el sendero ayudamos a la familia que nos acompañó a recoger ciruelas de los ciruelos que estaban justo enfrente de su casa. El viaje de vuelta en la guagua fue intenso, porque la mayoría de ru7eros cantaron con todas sus ganas, no me extrañaría que alguno se quedara afónico. Una vez llegamos al establecimiento nos preparamos para descansar y estar listos para el próximo día.