¡Arriba! Toca un nuevo comienzo, el comienzo oficial de los y las ruteras 2016, un cambio de isla. Levantarnos mucho más temprano a lo que nos estábamos empezando a acostumbrar, y toca el primer reparto de pasajes para el Armas, compañeros y compañeras emocionados al ser la primera vez que cogen un barco, que se encuentran en medio del mar. Una nueva isla, un nuevo grupo, una nueva oportunidad de ser ruteros y ruteras desde fuera hacia dentro.
Llegar a la isla de Fuerteventura. Que buena imagen una vez bajar del barco, ir a ver las grandes playas de Sotavento, sentir su viento que golpea la cara, pero no quieres cerrar los ojos pese a ello, los quieres mantener bien abiertos y ver esta isla, mezcla de incertidumbre e ilusión en cuanto al viaje, mezcla entre sal, arena y viento.
Llegamos al nuevo hogar I.E.S. Corralejo, espacio casi entre dunas y sol. Pero oye, corre prisa, creamos los nuevos grupos con los que compartiremos los días en Fuerteventura, hacer la compra, una nueva compra unos nuevos hábitos y dieta alimentaria. Deshacer las maletas, hacer nuestro nuevo hogar, corto pero tan intenso. Y Como no hay mejor manera de conocer la isla, siendo rutero, emprendemos un nuevo caminoentre conversaciones, viento y sol, se hace largo pero no queremos que pare, que el atardecer aguante un poco más.
Llegar a Majanicho, pueblo costero alejado del mundo ajetreado, la marea vacía a kilómetros de donde cenábamos y la orilla llena de barcas de pescadores. Pensando que por ese mismo mar vinimos sólo hace un par de horas, parece que coger un barco siendo rutero es mucho más que cambiar de isla, es cambiar de mundo.
Viento que golpea
