Comenzamos el día asistiendo a la charla de Elena, rutera 2011, en la que nos explica el funcionamiento de la app MiPlaza que busca generar vida comunitaria en los barrios a través de una aplicación digital. Todos los ruteros nos mostramos predispuestos a decir las posibles mejoras de la misma lo que se valora muy positivamente por parte de la organización.
A continuación, partimos rumbo a la playa en la que nos hemos reunido con niños con edades entre los cuatro y los veinte años pertenecientes a la organización de Aldeas Infantiles y en la que hemos realizado dinámicas relacionadas en gran medida con la educación medioambiental. Por ello, todos juntos hemos limpiado la playa además de plantear actividades que les conciencien plenamente de lo experimentado. Los niños de esta forma se han dado cuenta del problema que hay en nuestra sociedad actual y evitarán realizar acciones que perjudican al medio ambiente. Esta actividad no nos deja intrascendentes porque es inevitable que un niño no te trasmita brillo en la mirada y dulzura, por lo que decidimos despedirnos con un baño en la playa todos juntos.
Después de comer, Alberto y Marta, técnicos de Ruta Siete, nos hacen reflexionar sobre el punto del viaje en el que nos encontramos: el ecuador de ruta siete. Lo que nos hizo pararnos a pensar en posibles cosas a mejorar, a dar más tanto de nosotros mismos como a todo el grupo… lo que sin duda nos pareció muy interesante.
Por la tarde, nos dirigimos rumbo a la Orotava realizamos un juego de pistas denominado “La Orotava Express” con la Asociación Empápate, gestionada por ruteros de ediciones anteriores de Tenerife. Ha sido una forma de conocer la historia de La Orotava de una forma diferente. Varios miembros de Empápate se han distribuido por distintos puntos importantes de La Orotava y han usado la dramatización para explicar esos lugares: la casa de los balcones, el jardín canario, el antiguo convento…
Finalmente, hemos acabado el día de la mejor manera posible. Hemos tenido el encuentro con los ruteros de ediciones anteriores en la playa donde además de disfrutar de un sabroso baño en la playa hemos compartido con ellos vivencias y experiencias ruteras. Y tras observar un maravilloso atardecer sentados en esa arena negra que tanto caracteriza a la isla de Tenerife nos damos cuenta que los días en ruta vuelan, que empezamos a ser una comunidad, que amamos esos abrazos colectivos que nos damos siempre que nos queremos sentir más unidos y que aquí estamos siendo felices porque estamos aprendiendo a valorar la magia de las pequeñas cosas.
Vivencias
