Día 30 de Ruta. Llegamos en la noche a la isla de la Gomera. La última de nuestro intenso viaje. Del día 31 al día 34, disfrutamos a plenitud de lo que nos ofrecía la isla. Senderos en medio de la majestuosidad de la Laurisilva y de la hermosa vegetación que ofrecen estos paisajes adornados por el sol y por la espesa neblina blanca. Todo esto concluye en un escenario único que cualquier director de cine envidiaría. Alojados en el Campamento del Cedro, visitamos lugares como la Reserva del Garajonay, en donde se encuentra el punto más alto de la isla que lleva el mismo nombre: Alto del Garajonay. Desde allí, pudimos apreciar una parte del camino ya recorrido como el volcán del Teide, en la isla Tenerife; también la isla de La Palma. Nos bañamos en playas tan hermosas como las de El Risco y El Pescante, que resultaron ser tan hermosas como las que conocimos en las otras islas.
Así como Gran Canaria fue la isla de las “primeras veces”, La Gomera es la de las “últimas veces”. Última compra, últimos grupos, la última instalación, el últimos aseo, las últimas sensaciones y sentimientos de esta hermosa experiencia llamada Ru7a Siete. A diferencia de la isla de las “primeras veces”, acá en la última, se siente un fortalecido sentido de comunidad, de amistad, e incluso, de fraternidad.
La experiencia en La Gomera, reúne en nosotros una gran cantidad de recuerdos de todo tipo, en donde se hacen presentes muchas personas que conocimos, muchos paisajes extraordinarios, fenómenos naturales, fauna y flora únicos de estás siete islas que llevamos en el corazón.
Por medio de reflexiones sinceras y profundas, un show de talentos encantador, cenas calientes preparadas y compartidas con amor, risas, llantos, asombro, nosotros afianzamos todo lo construido durante el viaje.
Hoy, en el día 35, me siento completamente orgulloso y feliz por haber conocido tantas personas y experiencias que pagan este viaje con sonrisas, experiencias y corazones abiertos. El aprendizaje que nos llevamos de Ruta, no se puede describir, porque sólo quien lo vive, lo puede sentir. Aunque nos separen kilómetros, fronteras y océanos, hoy no es el final de nada. Tan sólo es el inicio de grandes experiencias, proyectos y vínculos que nacerán entre personas extraordinarias.
Y ahora es cuando empezamos
