Coordinando un Viaje Transformador

¡Yo que pensaba que esto sería coser y cantar! A día 35 de ruta me doy cuenta de lo complicado que ha sido coordinar a 45 personas totalmente diferentes entre sí.
Cuando me ofrecieron ser coordinador de esta gran aventura, una ilusión surgió en mí. ¡Por fin podría devolver todo lo que me habían dado ellos en mi año de rutero!
A medida que pasaba el tiempo, y la fecha de inicio se acercaba, a esa ilusión se le unieron nervios. Nervios por saber cómo serían los nuevos ruteros o saber si podríamos cumplir con el timing. ¿Cómo podría ser capaz de marcar cierta distancia necesaria al inicio del viaje entre personas tan agradables y a las que me gustaría conocer?
Esas eran algunas de mis dudas al iniciar este viaje que con el tiempo se fueron disipando. No solo con el tiempo, si no con el apoyo de mis compañeros. Compañeros en los que puedo confiar, compañeros de locuras con los que puedo intentar averiguar las posibles parejas o con los que puedo reírme de los ruteros que se duermen por los pasillos.
Ha pasado tanto tiempo, tan intensa experiencia, y es ahora, al finalizar el viaje, que me paro a analizar todo lo vivido. Empezamos remando nosotros y, poco a poco, ellos fueron tomando la iniciativa y remaron a nuestro lado. Todos juntos, en una misma dirección, con un mismo objetivo.
Aún recuerdo todos los malabares que tuvimos que hacer para ajustar las actividades una vez que se retrasaba el timing. ¡Ay el timing! Mi gran amigo, ese que nunca se separaba de mí y me recordaba, constantemente, todo el retraso que llevábamos y acumulábamos. Estoy seguro de que la marca del reloj seguirá en mi muñeca un par de meses más.
Después de todo lo bueno, y lo no tan bueno, puedo decir que ha sido toda una experiencia ver el trasfondo de algo tan grande que a ojos de otros puede parecer tan sencillo de realizar.

Hogar Errante (la global)

Libertas y amistad con salsa de verano (nuestro Bock’Roll)

Coordinando un Viaje Transformador (CT)

La aventura de vivir (ru7ero)

Las 7 hermanas (más la octava isla, La Graciosa)

La madre, el hijo y la vida

Historias de calle

El testimonio de la mochila

Azul esperanza (un año más al volante de la guagua)

Navegando por un más de sueños

Deja un comentario